Se presenta desde el recuerdo de sus primeros años como la niña que jugaba a ser maestra.
Claudia Huertas Piña identifica su vocación a partir de
aquellos días en que imaginaba tener alumnos que tomaban clase con ella
dependiendo la materia para la que tenía que estudiar. A eso se suma el
ejemplo inmediato de su madre docente y la asignación tradicional de ejemplo
que tienen los hijos mayores con los hermanos que les siguen. La enseñanza,
para ella, fue siempre una realidad cotidiana.
Le pido que trace su camino como estudiante desde sus
orígenes hasta la universidad. Durante su adolescencia, en la prepa, pasaron
por su mente diferentes ideas. Su gusto por las ciencias y las matemáticas la
llevó a pensar en dedicarse a la Medicina. Fue así que decidió cursar el último
año en el área II, enfocada a las Ciencias Biológicas y de la Salud, lo cuál le
abrió el panorama y conocimiento, de esa manera se dio cuenta que su
vocación estaba en la Pedagogía. Revisa planes de estudio y elige aquello
que le ofrecía una estructura para pensar la formación, la enseñanza y el
aprendizaje como problemas centrales.
“Yo jugaba a ser maestra”
Le pregunto. - ¿En qué momento sentiste que
tu vocación iba por la pedagogía?-
- Yo creo que la vocación se palpa desde niña. Mis juegos
simbólicos eran jugar a ser maestra. Yo estudiaba enseñándoles a mis alumnos
imaginarios. Y también soy hija mayor, te asignan un rol de cuidado. Además mi
mamá fue docente; ya jubilada. En su generación muchas fueron normalistas. Hay
algo familiar ahí.-
Claudia lo dice sin mayor adorno, pero ahí está la primera
escena de esta historia, una niña jugando a dar clase.
Al recordar el momento en el que se decidió por estudiar
Pedagogía, hace una pausa y me cuenta.
-Perdí un año en ese proceso.- Recuerda y sigue. -Estudié la
prepa en una privada y entré a la UNAM hasta universidad. Hice un semestre en
una escuela particular; hice examen también en UPN y en la UNAM. Me aceptaron
en las dos y decidí la UNAM.-
En esa respuesta aparece una Claudia metódica, no elige por
corazonadas. Compara y se toma el tiempo para analizar las opciones desde
diferentes perspectivas. Lo que para muchos puede parecer un año perdido, para
ella fue afinar la brújula y tomar la dirección correcta.
La UNAM imaginada vs la UNAM real
- ¿Cómo fue entrar a Filosofía y Letras? Hay una
fama afuera… huelgas, caos, etcétera.- Investigo.
- Al principio me daba miedo por el contexto y
la fama. Pero estando dentro es distinto a lo que se dice en medios. Mis papás
son egresados del CCH Sur; mi mamá fue docente en la UNAM y desde niña la UNAM
ha sido mi casa, también por deportes. Yo entré después de la huelga del
noventa y nueve, pero igual te llega esa narrativa de afuera: presos políticos,
porros. Ya estando dentro, la experiencia es otra.- Responde.
Ahí, Claudia suelta una de las ideas más periodísticas de
toda nuestra conversación, la distancia entre el relato mediático y la vida
cotidiana. Actualmente imparte una clase de Historia de México en la
carrera de Periodismo. Aunque le hubiera gustado quedarse a trabajar en la
Facultad de Filosofía y Letras, pero la oferta era limitada y buscó llevar su
conocimiento hacia otras áreas de la universidad como la Facultad de Economía,
donde fue adjunta y se relacionó con varios profesores y materias. Siempre aprendiendo
y desarrollando estrategias didácticas para los docentes. Tejer redes
interpersonales le abrió la posibilidad de llegar a Ciencias Políticas, donde
lleva cuatro semestres impartiendo clase.
Ante la pregunta de cómo ha sido trabajar en el Sistema de
Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED), Claudia habla de los
diversos perfiles que lo componen: "jóvenes y adultos, gente que trabaja y
estudia, que tiene familia, que está en segunda o tercera carrera.". Sin
embargo, la metodología la lleva a partir de lo básico y hacer un diagnóstico
del grupo para homogeneizarlo, encontrar el estándar común para que las
diferencias no se vuelvan desigualdad.
El deporte como pedagogía: cuerpo, disciplina y formación integral
Ha sido deportista toda su vida. Como estudiante, perteneció
al equipo de natación de la UNAM donde tuvo un entrenador "con mucha
pedagogía". Ahí aprendió que el deporte no solo forma habilidades físicas,
sino también valores muy importantes como la disciplina.
Claudia se mantiene activa practicando la natación y dando
clases a niños y adultos. "Es mi hobby, me gusta promover el deporte como
forma de vida y bienestar. Una formación integral." Subraya la importancia
de practicar deporte, lo considera un espacio pedagógico completo:
aprender técnica, sostener rutina, convivir, tolerar frustración, mejorar sin
aplastarte. Esa perspectiva se parece mucho a su docencia. Enseñar es acompañar
procesos.
En el amplio espectro en el que se desenvuelve, de educación básica a universidad, encuentra diferentes problemas que influyen en el desarrollo de la educación en México. En la básica hay una necesidad de cuidar los derechos humanos y la perspectiva de género para erradicar la violencia. También hay confusión entre la crianza respetuosa con la ausencia de límites. Señala que actualmente, es muy común que madre y padre trabajen en jornadas amplias, lo cual diluye la formación desde casa y todo se delega, equivocadamente, en la escuela.
En los niveles superiores, las complejidades son otras, el reto ahí es trabajar con diferentes identidades, es necesario hacer un vínculo entre la formación y el trabajo.
La entrevista termina y queda la sensación de que Claudia no da clases, construye condiciones para aprender. Se mantiene preparándose, actualizando su conocimiento y buscando nuevas maneras de aplicarlo y compartirlo con sus estudiantes.
Como siempre, en cada entrada de este blog, se cierra con música.
"Keep Moving"
Jungle



